Cuando dos personas no se lleban demasiado bien se dice que son como el perro y el gato. Pues bien, esto a partir de ahora no es absolutamente cierto. Y como muestra un boton, mi perra Lola y mi gatita Ayla.Ayla llegó a nuestra casa cuando apenas tenia una semana y Lola, en cuanto la vió decidió que seria su hija adoptiva. Yo le daba el biberón pero Lola se ocupaba de su aseo personal, su vijilancia e incluso permite que Ayla se duerma agarrada a su teta. En fin, toda una madraza. !Cuanto tendriamos que aprender los seres humanos de los animales!

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